martes, 18 de febrero de 2014

El miedo a mejorar


"Niñito Jesús, déjame como estoy" 
Artículo de John Curtin, Maestro de Reiki, sobre el miedo a mejorar



"El otro día estaba conversando con una buena amiga, Maribel, que lleva 20 años trabajando en terapias alternativas. A veces hacemos trabajos conjuntos donde combinamos Reiki con una de sus especialidades: cráneo sacral, con muy buenos resultados.

Le comenté que me sorprendía el hecho de que algunos pacientes, en el momento que notaban algo de mejoría, dejaban de venir. En algunos casos el paciente, después de su primera sesión, notó los efectos de Reiki y no volvió más. En otros casos, después de varios meses cuando finalmente empezaba a notar cambios, de repente dejaba de venir.

Ella me comentó que, en sus veinte años de trabajo, lo veía como algo muy común, básicamente lo consideraba el "miedo a mejorar". Ella también tenia pacientes que en el momento que experimentaban una mejoría, desaparecían, aún cuando todavía quedaba bastante para que estuviera completamente solucionado el problema.

¿Pero cómo es que alguien tema estar bien?

Según nuestra experiencia, existen varios motivos (¡y seguro que existen muchos más!)

Miedo al cambio

A veces, nos hemos acostumbrado a sentirnos de cierta manera hasta tal punto que la posibilidad de cambiar nos aterra. Aún cuando ese cambio significa una mejoría como ser más felices, estar más sanos etc. la frase "mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer" es un condicionamiento muy poderoso de la mente humana. Quedarnos exactamente como estamos nos proporciona seguridad y estabilidad, aunque esto signifique seguir sufriendo y continuar infeliz. Para muchas personas, cambiar su forma de ser es algo tan difícil de concebir que huyen de ese cambio, aunque sea para bien.

Falta de Autoestima

"Yo no merezco estar bien". Muchas personas que sufren de una falta de autoestima simplemente no creen que merezcan ser sanos y felices. Eso de estar bien es para otros, que valen mas que ellos. Por lo cuál, cuando ven una mejoría, les entra una sensación de culpabilidad, como si estuvieran recibiendo un regalo sin merecerlo.

A menudo, detrás de un ejecutivo estresado hay una persona que no cree que pueda conseguir el éxito sin sufrir, sin trabajar más horas de la cuenta y sin estar constantemente preocupado por su trabajo. En otras palabras, no se cree suficientemente competente para conseguir sus metas de otra forma.

Llamar la atención

A veces, las dolencias son útiles hasta el punto que sufrimos para que la gente nos haga caso.

Una persona con sobrepeso destaca en cualquier grupo. Suele suscitar la compasión de los demás. Existe la noción que una persona gorda es simpática. Como consecuencia, ser gordo ¡ofrece sus ventajas! Y a menudo esas ventajas para muchas personas con sobrepeso no les permiten ver que ser delgado brinda más.

¿Y que hacer en estos casos?

Es una pregunta muy difícil de responder, porque las personas descritas aquí se niegan a efectuar una mejora en su situación, por lo cual plantear soluciones a estos estados mentales difícilmente acarrea una mejora.

Es la pescadilla que se muerde la cola: ¿Cómo puedes plantear maneras de mejorar a una persona que no quiere mejorar? De hecho, en la mayoría de los casos, estas personas ni siquiera se identifican con las descripciones expuestas arriba.

Pero a veces estas personas experimentan un "momento de iluminación" por llamarlo algo. Un buen día, una vocecita dentro de ellos dice: "Espera un momento, aunque tenga miedo a lo desconocido, aunque tenga miedo al cambio, el futuro tiene que ser mejor de lo que tengo ahora, porque ahora no estoy bien."

Para esas personas, existen maneras de superar ese miedo al cambio y la mejoría. Aquí expongo solo dos de ellas:

Proyectar al futuro

Se trata de imaginarte sin tu dolencia y visualizar tu "nuevo yo". ¿Cómo me sentiría más delgada? ¿Qué sensaciones experimentaría no estando constantemente estresado? ¿Qué pasaría si cambiara mi forma de ser, convirtiéndome en una persona sana y feliz?

Las meditaciones guiadas son muy útiles en estos casos para crear una meta futura como se emplea en la Programación Neuro Lingüística.

Poner en una balanza lo bueno y lo malo

Describes las ventajas de tu dolencia actual y las comparas con las desventajas, así como las ventajas de estar bien.
Para una persona con sobrepeso, sería algo como la siguiente tabla:

Ventajas de estar gordaDesventajas
de estar gorda
Ventajas de estar delgada
Compasión de otrosSe ríen de miAdmiración de otros por haber adelgazado
La gente piensa que las gordas son simpáticasEstoy viviendo una mentira, no es verdad.Sería simpática de verdad
Soy especial y diferenteSoy especial y diferente porque me consideran un "bicho raro".Sería especial y diferente como todo ser humano, por mi personalidad, mi humor, inteligencia etc.
Me protejo emocionalmente. Si un hombre me quiere, me quiere por quien soy y no por mi aspecto.No se si un hombre está conmigo por amor o por lastima y pocos hombres se acercan a mi para conocerme a causa de mi aspectoMi pasada experiencia como gorda me ayudará a distinguir entre los que me quieren solo por mi físico y los que me quieren de verdad.


En pocas palabras, nuestro deseo de no cambiar es muy potente, aún cuando significa estar mal o ser infeliz. Pero se puede superar una vez que la persona toma conciencia de que su estado ni es insuperable ni le proporciona el bienestar que cree tener con su dolencia.

Nota final:

Cuando estaba terminando de editar esta pagina, cayo en mis manos por causualidad (que por supuesto, no fue causualidad ninguna) un libro llamado "¿Quien se ha llevado mi queso? Por Spencer Johnson M.D., Editorial Empresa XXI.

Este libro trata justamente del miedo al cambio y el miedo a mejorar. Me lo he leido en un par de horas, es cortito y sencillo, pero lo recomiendo a cualquier persona que siente temores y dudas ante lo desconocido y el cambio. Una frase del libro lo dice todo:

"Se preguntó por qué siempre le había parecido que un cambio le conduciría a algo peor. Ahora se daba cuenta de que el cambio podía conducir a algo mejor."

(John Curtin, Madrid, Agosto, 2003.)"
Fuente

martes, 4 de febrero de 2014

¿Comerse los mocos es bueno para la salud?


Al parecer, esa costumbre tan arraigada entre los niños, y no tan niños, como es la de hurgarse en la nariz en busca de mocos para extraerlos y comérselos, va a resultar que, aparte de la asquerosidad que nos pueda parecer, es un acto fisiológico de lo más sano y natural.

Los niños parecen hacerlo sin ningún escrúpulo y disfrutando de ello (y algunos adultos también, eh), y es sólo debido a la presión social y a la educción y reticencia paternas que dejamos de acerlo al considerarse un acto antisocial. Son muchos los niños que llevan a cabo esta acción y lo hacen por sí mismos, sin que nadie les haya enseñado a hacerlo, sin ser una conducta aprendida, que podría ser algo natural e incluso beneficioso para nuestro organismo.

Scott Nappper, profesor de la Universidad de Saskatchewan, en Canadá, y Friedrich Bischinger, un afamado pneumólogo austríaco, se han dado a la tarea de comprobar el porqué comerse los mocos es una práctica saludable.

Sacarse los mocos con los dedos es saludable porque con el dedo llegamos ahí donde un pañuelo no llega y porque de este modo podemos eliminar aquellas secreciones que hayan quedado pegadas en las paredes, por estar más secas, dejando las fosas nasales limpias.

Por esta razón el Dr. Bischinger anima a los padres a que no censuren en los niños el acto de sacarse los mocos, sino que lo traten con naturalidad e incluso que les insten a hacerlo.

La nariz funciona de filtro donde se concentran las bacterias, evitando que éstas entren en nuestros pulmones. De este modo, los mocos se convierten en auténticos vehículos de bacterias que, una vez ingeridos, funcionan a modo de vacuna.

En palabras del pneumólogo:
"Comerse el moco es de sentido común y muy natural en el ser humano porque es una buena forma de reforzar el sistema inmunológico."

Bischinger compara también dicha práctica con las vacunas en la medicina moderna, que tratan de hacer lo mismo pero de una manera más complicada y costosa, ya que comerse los mocos es algo natural y gratuito.
Los niños se sacan los mocos y se los comen por instinto. Hay incluso quien subraya lo curioso que es que la forma de los orificios sea redonda y del tamaño casi exacto de la punta de los dedos, como si encajaran a modo de llave y cerradura.

Por su parte, el bioquímico Scott Nappper indica que el 'hábito' de niños y algunos adultos 'aburridos' de hurgarse la nariz y comerse los mocos esconde tras de sí un 'instinto' natural para proteger y fortalecer el sistema inmune. Su teoría aboga igualmente a que los mocos concentran una gran cantidad de gérmenes, y consumirlos los convertirían en una especie de vacuna para el sistema inmune.

Para comprobar que comerse los mocos es benéfico para la salud, Napper prevé realizar un estudio. El científico introducirá 'ciertas' moléculas en la nariz de los participantes: la mitad de ellos seguirán su vida normal y la otra mitad tendrá que comerse sus propios mocos. No existe una prueba científica de la eficacia de está práctica, sin embargo, Napper apela a que el estudio dé las bases de una solución 'sin costo' y 'sin dolor' para mejorar la salud humana.

¿Nos encontramos con la nueva autovacuna para problemas inmunológicos?
Habrá que verlo!

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